24h Madrid.

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Desmantelan grupo criminal que engañaba a personas en situación de vulnerabilidad a través de cajeros automáticos.

Desmantelan grupo criminal que engañaba a personas en situación de vulnerabilidad a través de cajeros automáticos.

El pasado 4 de diciembre, la Policía Nacional de España ha dado un golpe decisivo contra un grupo delictivo que se especializaba en defraudar a personas en situaciones de vulnerabilidad a través de un ingenioso método destinado a manipular cajeros automáticos.

En el marco de esta operación, se llevaron a cabo cinco detenciones, donde cuatro hombres y una mujer fueron arrestados en Madrid y los municipios cercanos de Parla, Fuenlabrada, Móstoles y Leganés. Hasta el momento, la investigación ha logrado identificar al menos 21 delitos relacionados con este modus operandi.

El grupo criminal contaba con una estructura bien organizada, con roles específicos para cada miembro. Para inhabilitar los teclados de los cajeros, empleaban tapas de refrescos, una técnica que impedía a las víctimas realizar transacciones normales.

Todo comenzó en agosto, cuando un hombre mayor presentó una denuncia tras experimentar un fallo en el teclado de un cajero mientras intentaba retirar dinero. Dos hombres se aproximaron para ofrecerle asistencia, sugiriendo alternativas como el uso de una tarjeta de pago sin contacto o la visita a otro cajero cercano. Sin embargo, poco después, la víctima se dio cuenta de que habían retirado la totalidad de su saldo disponible.

Las investigaciones revelaron que el grupo operaba siguiendo un patrón común: generaban una aparente falla en los cajeros, suplicaban “ayuda” y seleccionaban cuidadosamente a sus víctimas, generalmente personas que mostraban algún tipo de vulnerabilidad.

Los estafadores intimidaban a sus objetivos para que realizaran las operaciones bancarias con rapidez, tanto en cajeros situados en calles como en las instalaciones de los bancos. La mayoría de las víctimas se percataron del fraude solo días después, al comprobar que no podían hacer más transacciones debido a la falta de fondos en sus cuentas.

La organización estaba dividida en funciones bien definidas, donde un integrante vigilaba en el exterior para advertir sobre la posibilidad de encuentros con la policía o sobre posibles víctimas. Otro manipulaba los cajeros, mientras que un tercer miembro observaba cuidadosamente los códigos PIN que las víctimas intentaban introducir, comunicando esta información a los demás para continuar con el engaño.

Una característica clave de este grupo era su insistencia en que las víctimas utilizaran la opción de pago contactless, lo que les permitía acceder a las cuentas sin que las personas se dieran cuenta. Una vez que las víctimas se alejaban, los delincuentes retiraban las tapas y utilizaban el PIN para vaciar las cuentas en cuestión de segundos.

Como resultado de estas acciones, los detenidos han sido puestos a disposición judicial, enfrentándose a cargos por delitos de estafa y pertenencia a organización criminal, con tres de ellos ordenados a ser encarcelados de inmediato.