24h Madrid.

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El acusado del triple crimen de Morata será encarcelado tras admitir su responsabilidad, según ordena un juez.

El acusado del triple crimen de Morata será encarcelado tras admitir su responsabilidad, según ordena un juez.

Un juez de Arganda del Rey ha ordenado el ingreso en prisión comunicada y sin fianza de un ciudadano paquistaní de 42 años, Dilawar Hussain F.C., quien se entregó a la Guardia Civil confesando el triple asesinato de unos hermanos en Morata de Tajuña. La decisión del magistrado se debe al riesgo de fuga y la posible alteración o destrucción de pruebas. El detenido será investigado por tres delitos de homicidio, aunque esta calificación penal inicial podría modificarse conforme avance la instrucción judicial.

Durante su comparecencia, el detenido ha reconocido los hechos y ha ratificado su confesión realizada ante la Guardia Civil. Tras la decisión judicial, ha sido trasladado a prisión en Estremera. El fiscal también solicitó su ingreso en prisión provisional sin fianza por los tres delitos de homicidio.

En paralelo, el Grupo de Homicidios de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil de Madrid está investigando si alguien ayudó al autor confeso del crimen de Morata de Tajuña a trasladarse hasta el lugar donde ocurrió el asesinato. Se están tomando declaraciones y realizando preguntas en Arganda del Rey para determinar si algún compatriota o compañero de piso lo transportó en coche. Además, se están revisando los registros de antenas de telefonía móvil para analizar los posicionamientos en el sitio del crimen.

El detenido residía en Arganda del Rey con otros compatriotas en una vivienda, pero no contaba con vehículo propio. Por otra parte, la Guardia Civil está investigando cómo obtuvo la garrafa de gasolina utilizada para rociar los cuerpos y el momento exacto en que se cometieron los asesinatos. También se indaga si el detenido tenía una llave para entrar a la vivienda o si alguien le abrió la puerta.

En el marco de la "Operación Calvario", la Guardia Civil llevó a cabo un registro en la casa de Arganda donde vivía el sospechoso para recopilar pruebas y encontrar el arma, posiblemente un martillo o un objeto contundente, utilizado en los asesinatos. Sin embargo, hasta el momento, no se ha encontrado el arma.

Las autopsias de las víctimas, que presentaban golpes, apuñalamientos y quemaduras, aún no han concluido debido al estado de los cuerpos. Por otro lado, en la vivienda de Morata donde se encontraron los cadáveres, no se han hallado signos de forzamiento en las cerraduras o ventanas, lo que sugiere que el sospechoso pudo entrar con una llave o fue recibido por conocidos.

Según investigaciones previas, el detenido había vivido con las víctimas durante varios meses, ya que le habían alquilado o cedido una habitación. Sin embargo, después de descubrir que se trataba de una estafa amorosa, comenzó a amenazarlas y agredirlas. A pesar de ello, las hermanas no lo denunciaron en su momento.

Según el entorno de los fallecidos, las hermanas habían entablado una relación a distancia con dos supuestos militares estadounidenses, quienes les habían solicitado una gran cantidad de dinero para cobrar una herencia falsa. A pesar de los consejos de amigos, familiares y empleados bancarios, las hermanas insistieron en que la relación era verdadera y se endeudaron para enviar el dinero solicitado.