MADRID, 8 de diciembre.
Metro de Madrid ha lanzado una iniciativa sorprendente que transporta a los usuarios a la rica historia de la ciudad sin necesidad de abandonar las estaciones. Mediante el nuevo "Pasaporte de los Museos de Metro", los viajeros pueden explorar ocho valiosas piezas de patrimonio que se encuentran dispersas a lo largo de los 300 kilómetros de la red de metro.
Este pasaporte, completamente gratuito, está disponible en tres lugares emblemáticos: la enigmática estación de Chamberí, la impresionante Nave de Motores en Pacífico, y la exposición de trenes históricos ubicada en Chamartín. Tal como en cualquier destino turístico, quienes lo adquieran recibirán un sello en cada uno de estos espacios.
Para los otros cinco puntos del recorrido, que incluyen el vestíbulo de Pacífico, el Museo de Gran Vía, el vestíbulo de Tirso de Molina, el Centro Paleontológico de Carpetana y el Museo de los Caños del Peral en Ópera, los viajeros deberán tomarse un selfie como prueba de su visita para obtener su correspondiente sello.
Al finalizar el recorrido por los ocho museos, quienes completen este pasaporte podrán dirigirse a las tiendas de Metro en Ópera, Sol y Plaza de Castilla para canjear una gratificación especial.
Este itinerario ofrece una fascinante experiencia que evoca la historia del suburbano. Entre los destinos, la conocida 'estación fantasma' de Chamberí destaca como una de las piezas originales del primer tramo que se inauguró en 1919; se mantiene intacta tal como estaba al ser cerrada en 1966, ofreciendo una vista nostálgica con carteles publicitarios de los años 20.
La Nave de Motores de Pacífico, construida entre 1922 y 1923, es otro de los lugares que no deja indiferente a los visitantes. Este espacio alberga tres motores diésel impresionantes que eran responsables de la generación y transformación de energía que alimentaba a los trenes en su época.
La exposición de trenes históricos en Chamartín muestra locomotoras y vagones antiguos que han sido restaurados, llevando a los visitantes a los inicios del servicio. El vestíbulo de Tirso de Molina también permite un vistazo al pasado, conservando azulejos blancos biselados y frisos cerámicos de Toledo que adornan este espacio, junto con el icónico escudo de Madrid en cerámica.
El recorrido también incluye paradas en el Museo de Gran Vía, donde se exhiben hallazgos arqueológicos de las obras de remodelación; en el vestíbulo de Pacífico, que ha mantenido su aspecto desde 1923; en la recreación de la histórica fuente de los Caños del Peral en Ópera; y en el conjunto arqueológico de Carpetana.
La relevancia de estos espacios históricos se debe, en gran parte, al notable arquitecto gallego Antonio Palacios, quien diseñó las primeras líneas del metro y dejó su huella en la estética y organización de estos lugares, además de crear el logotipo característico de Metro.
Es importante tener en cuenta que algunas de las paradas requieren una reserva previa, incluyendo Chamberí, Nave de Motores, vestíbulo de Pacífico, Museo de los Caños del Peral y la exposición de trenes en Chamartín, las cuales se pueden gestionar a través del sitio web de museos de Metro.
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