En Madrid, el 24 de septiembre, un renovado tributo a la ilustre lexicógrafa María Moliner ha tenido lugar con la develación de una placa conmemorativa en la calle Quijote, número 1. Este emblemático espacio fue testigo del arduo trabajo de Moliner mientras daba vida a su famoso Diccionario de uso del español, una obra que sigue siendo monumental en el campo de la lexicografía del siglo XX.
El evento se celebró en un punto significativo de la capital, justo en la intersección con la calle Raimundo Fernández Villaverde, donde se congregaron diversas personalidades del ámbito cultural, autoridades locales y familiares de la homenajeada, con motivo de recordar su legado en el 125º aniversario de su natalicio.
La concejala de Tetuán, Paula González Angulo, destacó la importancia de este reconocimiento, señalando que, "hoy el distrito y la ciudad hacen justicia a una vecina ilustre que nos recuerda el poder de las palabras y su impacto en el debate público,” reafirmando el compromiso hacia la cultura.
María Moliner, quien inició su carrera en 1922 como archivera y bibliotecaria, también participó activamente en las Misiones Pedagógicas durante la Segunda República, promoviendo el acceso a la cultura a través de bibliotecas rurales y redactando instrucciones para su funcionamiento en 1937.
En 1946, se mudó a Madrid para dirigir la biblioteca de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales, donde se desempeñó hasta su jubilación en 1970, dejando una huella imborrable en la institución y en la comunidad cultural.
Durante el acto, Olivo Ramón García, nieta de la emblemática figura, evocó los momentos vividos en la casa de la calle Quijote, donde su abuela reinició su carrera intelectual en un ambiente cambiante en 1946. “Sanó la distancia entre la familia y su pasión, siendo madre y abuela mientras dedicaba más de quince años a la maravillosa tarea de completar su diccionario,” destacó García.
El autor y escritor Andrés Neuman también estuvo presente, compartiendo su perspectiva sobre la labor de Moliner. En su reciente novela 'Hasta que empieza a brillar', retrata la vida de esta mujer pionera, a quien calificó como “una extraordinaria aventurera del lenguaje,” enfatizando cómo su obra no solo definió palabras, sino que entrelazó el pensamiento crítico con un profundo amor por la vida cotidiana.
La delegada de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento de Madrid, Marta Rivera de la Cruz, subrayó la relevancia actual del trabajo de Moliner, al compararlo con “un mapa del tesoro de nuestro idioma.” Celebró la instalación de la placa como una forma de corregir “una de las tantas injusticias” que han rodeado su figura a lo largo de los años.
Rivera de la Cruz animó a quienes pasen por esa esquina a detenerse y reflexionar sobre el valor de un diccionario, un verdadero "mapa del tesoro" de la lengua. Finalmente, la portavoz del Grupo Municipal Socialista, Reyes Maroto, expresó su satisfacción por este homenaje “tan esperado”, rindiendo tributo a la valentía de Moliner, quien logró equilibrar la maternidad y una obra de tal magnitud en su vida.
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