El patrimonio cultural es un legado que debe ser protegido, especialmente en momentos críticos donde cada segundo cuenta. En este contexto, las fichas de salvaguarda emergen como un recurso vital, diseñado para mitigar el riesgo de pérdidas irreparables en situaciones de emergencia. Su implementación resulta esencial para quienes buscan preservar la riqueza histórica frente a potenciales desastres.
Este innovador sistema ha sido puesto en marcha en España por la Subdirección General de Patrimonio Histórico, y se erige como una herramienta clave que permite a los equipos de emergencia actuar con eficiencia ante cualquier incidente que pueda comprometer los bienes culturales en la Comunidad de Madrid.
Las fichas nacieron de la necesidad específica de establecer un protocolo claro y efectivo que sirva a los Bomberos, la UME, la Guardia Civil, la Policía Nacional y otras entidades vinculadas. Al colaborar de manera directa con estos grupos, se logra crear un documento que integra su conocimiento operativo, garantizando que la información sea accesible y útil incluso en circunstancias de alta presión.
Cada ficha ofrece un mapa detallado del inmueble, describe su entorno y sus características constructivas, además de detallar los accesos y los sistemas de protección instalados. No obstante, uno de sus aspectos más críticos es el inventario exhaustivo de los bienes muebles que albergan estos espacios históricos.
Este inventario incluye la localización precisa de cada objeto, establece la prioridad de su resguardo y determina si deben ser evacuados o protegidos en su lugar. También proporciona instrucciones sobre cómo manejar y retirar las piezas delicadas, así como sobre las rutas de evacuación más adecuadas.
Todo este esfuerzo tiene un objetivo primordial: minimizar el tiempo de respuesta ante una eventualidad. El proyecto de las fichas de salvaguarda nació tras el devastador incendio de la Catedral de Notre Dame en 2019, que evidenció las fragilidades de los monumentos ante emergencias de gran envergadura. Esta catástrofe subrayó la urgencia de contar con protocolos específicos para la salvaguarda del patrimonio cultural.
Hasta la fecha, la Subdirección General de Patrimonio Histórico ha desarrollado 150 fichas enfocadas en la protección del patrimonio eclesiástico en colaboración con la Provincia Eclesiástica de Madrid. Entre los edificios que cuentan con estas herramientas preventivas se encuentran la Casa Natal de Cervantes, el Paraninfo de la Universidad, la Capilla de San Ildefonso y el Museo Taurino de Las Ventas, abarcando un total de 102 inmuebles protegidos en la Comunidad de Madrid.
Para evaluar la efectividad de estas fichas, el Gobierno ha organizado en los últimos años una serie de simulacros de incendio. Estas pruebas han permitido poner a prueba las fichas en situaciones que imitan la realidad, asegurando que los equipos responden adecuadamente cuando se requiera.
Los simulacros han sido coordinados por Charo Fernández de las Heras, con la participación de organismos como la Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112, parques de Bomberos, Protección Civil y restauradores voluntarios. En 2022, se llevó a cabo el primer ensayo en la Catedral de Getafe, donde se practicó la evacuación de bienes y la rescate de personas utilizando el protocolo de la ficha de seguridad del edificio.
El éxito de este ejercicio condujo a un segundo simulacro en la Catedral Magistral de Alcalá de Henares en 2023, donde se destacó la importancia de las fichas en la inmediata respuesta ante emergencias.
En 2024, la práctica se amplió al municipio de Villamanta, donde se enfrentaron a un incendio que afectó simultáneamente a dos edificios, la Iglesia Parroquial de Santa Catalina de Alejandría y el Museo Casa del Tío Breva. Durante este simulacro, se realizaron evacuaciones y embalajes de bienes, que luego fueron protegidos en el Centro Cívico local.
Finalmente, el cuarto simulacro tuvo lugar en la Hospedería y Antiguo Convento de Boadilla del Monte en 2025, centrándose en la propagación del fuego. Este ejercicio incluyó el uso de mantas ignífugas para proteger los bienes muebles, asegurando que se siguieran los protocolos establecidos en las fichas de salvaguarda, un paso más hacia un sistema de prevención y protección más robusto.
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