Solo 37 policías en Vallecas, pero los problemas sociales siguen igual de graves
La presencia policial en Vallecas ha aumentado en un 20%, pero los problemas sociales persisten y no se resuelven con más policías.
El despliegue ha mejorado la seguridad en el barrio, pero los vecinos y comerciantes saben que el fondo del problema va más allá de la calle. La drogodependencia y el sinhogarismo siguen allí, y sin medidas sociales, la convivencia seguirá en riesgo.
Para los residentes, esto significa un alivio temporal, pero también una preocupación: si no se actúa en la raíz, los problemas solo se desplazan a otras zonas del barrio y se vuelven más difíciles de gestionar. La inseguridad puede volver en cualquier momento si no se combina la policía con atención social.
La solución pasa por reforzar los recursos municipales y regionales. No basta con aumentar efectivos policiales, hay que ofrecer atención médica y social a quienes viven en la calle y tienen problemas de adicción. Sin esto, solo estamos tapando el problema, no resolviéndolo.
Para los vecinos y comerciantes, esto es una llamada de atención. La seguridad no debe ser solo policial, sino también social. Sin una apuesta real por la prevención y la atención a las personas vulnerables, los problemas solo cambian de lugar, pero no desaparecen.
Lo que puede pasar ahora es que, si no se refuerzan las medidas sociales, los problemas vuelvan a crecer y la calidad de vida en Vallecas se vea dañada. Los afectados deben exigir a las administraciones que cumplan con sus responsabilidades y que inviertan en soluciones a largo plazo, no solo en apariencias temporales.