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Familia 8 de Agosto de 2026 · 16:49h 4 min de lectura

Abogados de herencias: asesoramiento experto en cada etapa sucesoria

Abogados de herencias: asesoramiento experto en cada etapa sucesoria

Recibir una herencia puede parecer, en principio, una cuestión limitada a aceptar determinados bienes y repartirlos entre los sucesores. En la práctica, intervienen testamentos, impuestos, valoraciones, inmuebles, cuentas bancarias, posibles deudas y, en ocasiones, desacuerdos familiares. Contar con abogados de herencias permite afrontar cada una de estas fases con una visión conjunta, especialmente cuando existen varios herederos, patrimonio de cierto valor o bienes situados en diferentes territorios.

La complejidad comienza incluso antes del reparto. Tras un fallecimiento es necesario comprobar si existe testamento, identificar a los herederos y legatarios, determinar qué bienes y obligaciones forman parte del patrimonio y establecer su valoración. Solo entonces puede plantearse correctamente la aceptación, renuncia o partición.

Además, los plazos fiscales siguen corriendo mientras la familia realiza estas gestiones. En la Comunidad de Madrid, el plazo general para presentar la liquidación del Impuesto sobre Sucesiones es de seis meses desde el fallecimiento.

Heredar en Madrid: el parentesco importa

La fiscalidad es uno de los aspectos que más dudas genera. No todos los herederos soportan la misma carga tributaria y las diferencias pueden ser importantes dependiendo del parentesco, el patrimonio recibido y la normativa aplicable.

Actualmente, la Comunidad de Madrid mantiene una bonificación del 99% de la cuota del Impuesto sobre Sucesiones para adquisiciones entre padres e hijos y entre cónyuges, incluyendo determinadas parejas de hecho inscritas conforme a la normativa autonómica. Desde julio de 2025, los familiares incluidos en el Grupo III disfrutan además de una bonificación del 50%.

Estas ventajas no eliminan, sin embargo, la necesidad de presentar correctamente el impuesto ni convierten todas las sucesiones en trámites sencillos. Una valoración incorrecta, la aparición posterior de bienes desconocidos o una documentación incompleta pueden obligar a presentar liquidaciones adicionales y generar recargos o intereses.

Inmuebles, empresas y otros activos

Una vivienda suele ser el bien que más complica una partición. Si existen varios herederos, pueden decidir mantenerla en copropiedad, adjudicarla a uno de ellos compensando económicamente a los demás o proceder a su venta.

Cada opción tiene consecuencias económicas y fiscales diferentes, por lo que conviene analizarlas antes de firmar acuerdos. Lo mismo sucede cuando la herencia contiene locales, terrenos, participaciones empresariales, inversiones o patrimonio que resulta difícil dividir.

La venta de activos heredados también merece una planificación específica. No basta con conocer cuánto vale un inmueble: es necesario estudiar cómo se realizará la adjudicación previa, qué porcentaje corresponde a cada persona y qué efectos tendrá posteriormente su transmisión.

Cuando los herederos no consiguen ponerse de acuerdo

Las herencias son también uno de los ámbitos donde un desacuerdo económico puede terminar convirtiéndose rápidamente en un conflicto familiar.

Las diferencias sobre el valor de una vivienda, la conveniencia de venderla, el uso que uno de los familiares ha realizado de determinados bienes o el reparto propuesto pueden bloquear durante meses una sucesión.

En estas situaciones, la negociación y la mediación permiten intentar soluciones antes de acudir a procedimientos judiciales. Alcanzar un acuerdo sobre adjudicaciones, compensaciones económicas o venta de determinados activos suele resultar más rápido y menos costoso que prolongar una disputa entre coherederos.

Herencias internacionales cada vez más habituales

La movilidad internacional añade otra capa de complejidad. Una persona puede residir en España, conservar propiedades en otro país y tener herederos que viven en diferentes Estados.

En las sucesiones transfronterizas dentro del marco europeo, la residencia habitual del fallecido constituye, con carácter general, un criterio fundamental para determinar la autoridad competente y la legislación aplicable, aunque el ciudadano puede haber elegido en determinadas circunstancias la ley correspondiente a su nacionalidad.

Localizar documentos extranjeros, comprobar títulos de propiedad, coordinar administraciones de distintos países y determinar dónde deben liquidarse determinados impuestos convierte estos expedientes en asuntos especialmente sensibles.

Planificar también forma parte de la herencia

El asesoramiento sucesorio no comienza necesariamente después de un fallecimiento. Elaborar o revisar un testamento, analizar cómo está distribuido el patrimonio y prever qué ocurrirá con inmuebles, empresas o inversiones puede evitar muchos problemas posteriores.

Una buena planificación no consiste únicamente en intentar reducir impuestos. También sirve para dejar instrucciones claras, facilitar el reparto y disminuir las posibilidades de conflicto.

Porque una herencia no es simplemente una lista de bienes. Es un proceso jurídico, fiscal y patrimonial en el que una decisión tomada demasiado pronto —o demasiado tarde— puede condicionar todo lo que venga después.

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