24h Madrid.

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Casa Mira: tradición navideña en Madrid desde 1842 con turrones que trascienden generaciones.

Casa Mira: tradición navideña en Madrid desde 1842 con turrones que trascienden generaciones.

En el corazón del Madrid de los Austrias, una historia de tradición y dulzura se remonta a 1842, cuando un humilde vendedor de turrones, Luis Mira, decidió establecer su negocio en la emblemática Plaza Mayor. Lo que comenzó con un carro tirado por burras, ha evolucionado a lo largo de los años en uno de los referentes más alegres de la temporada navideña en la capital española: la confitería Casa Mira.

Originario de Xixona, en Alicante, Luis hizo un camino lleno de obstáculos para alcanzar su sueño. La travesía a Madrid fue más larga de lo previsto, ya que vendió su mercancía en varias ocasiones antes de llegar a su destino final. Sin embargo, su dedicación y el sabor de sus delicadas creaciones le permitieron rápidamente ganarse la confianza de la familia real, convirtiéndose en proveedor oficial durante los reinados de varios monarcas, desde Isabel II hasta Alfonso XIII.

En 1855, Luis funda la confitería Casa Mira en la Carrera de San Jerónimo, un local que sigue en pie más de 170 años después. El establecimiento preserva su estética original, un espacio que evoca el pasado con sus paredes de caoba y espejos, acompañado del ritual de cortar el turrón delante de los clientes como un acto de confianza y tradición.

Aunque el vínculo con la Casa Real ha cambiado, la esencia familiar perdura. Carlos Ibáñez Méndez, la sexta generación de la familia en comandar el negocio, compartió en una entrevista con Europa Press que siguen enviando productos a la institución cada año, recibiendo respuestas que celebran su legado. A sus 33 años, Carlos se ha hecho cargo del negocio desde 2011, después de haber crecido rodeado de la dulzura del turrón, ayudando a su abuela desde que era niño.

La longevidad del negocio se debe en parte a la adaptación y planificación, así como a un profundo patrimonio cultural en la producción de turrón. Durante momentos difíciles, como la Guerra Civil y la reciente pandemia, la familia ha sabido gestionar los recursos con astucia y mantener cerca a sus trabajadores, algunos de los cuales han hecho del lugar su segundo hogar durante décadas.

Casa Mira destaca por usar turrón de Xixona, un ingrediente fundamental que se obtiene directamente de su lugar de origen, y se elabora con productos de la más alta calidad. La combinación de almendra marcona y miel de romero genera un turrón que es esperado con ansias cada año, con una variedad de sabores que incluye opciones sin azúcar, todo hecho bajo las fórmulas tradicionales que han pasado de generación en generación.

Durante la temporada navideña, la confitería produce más de 8.000 kilos de almendra marcona y ofrece entre diez y once variedades de turrón. A pesar de los cambios en la forma de comprar, la experiencia de visitar la tienda sigue siendo un ritual para muchos madrileños y turistas. Como parte de su estrategia moderna, Ibáñez ha incorporado el uso de plataformas digitales para expandir el alcance de sus productos, enviando dulces no solo por toda España, sino también a otras partes de Europa.

Casa Mira ha sabido reinventarse manteniendo sus raíces, incluso implementando nuevas formas de pago y ampliando horarios durante la época más intensa del año. Desde este diciembre, la confitería permanecerá abierta de manera continua durante días clave, asegurando que todos tengan la oportunidad de disfrutar de sus exquisitas creaciones.

El reconocimiento a su labor no se hizo esperar. En 2022, Casa Mira fue premiada como la mejor pastelería de Madrid, un testimonio del esfuerzo y dedicación de generaciones. Carlos, humilde en su visión, atribuye el éxito a su antepasado, Luis Mira, subrayando que gracias a su atrevimiento, Casa Mira sigue vibrando con la dulzura de la tradición en cada navidad.

En medio de la bulliciosa Plaza Mayor, un flujo constante de clientes se detiene para admirar los dulces expuestos. La nostalgia inunda el ambiente mientras las familias comparten anécdotas de años venideros. “Es una tradición familiar que hemos mantenido durante más de 40 años”, dice un cliente feliz tras salir con su carga de polvorones y turrón. Este espíritu de comunidad y continuidad hace de Casa Mira un símbolo de la navidad madrileña, un legado que, generación tras generación, resuena en los corazones de quienes visitan su acogedora tienda.