El emblemático evento de La Vaquilla de Colmenar Viejo, reconocido desde 1986 como Fiesta de Interés Turístico Nacional, regresa el próximo 31 de enero. Este año se presentarán 26 vaquillas, que llenarán las calles del municipio con una explosión de color, caracterizadas por los pañuelos vibrantes y el sonido de las hondas que anuncian la festividad.
Según un comunicado del Ayuntamiento, el encargado de dar el pistoletazo de salida a esta celebración será el vaquillero Jesús Vergara, quien representa a la popular Vaquilla 'Loquilla'. Este 2023 es un año especial, ya que marca el 25º aniversario de esta emblemática vaquilla. El pregón se llevará a cabo a las 17 horas en el edificio del Consistorio, un momento esperado por todos los asistentes.
Las vaquillas comenzarán su recorrido a las 16 horas, partiendo de sus respectivos puntos de inicio hacia la Plaza del Pueblo, el corazón de la fiesta, donde se habilitará una grada con capacidad para 600 personas. Aquí, los asistentes podrán disfrutar del tradicional baile que forma parte de esta celebración, una experiencia única que conecta a las generaciones.
La tarde concluirá con la representación simbólica de la muerte de la vaquilla 'Loquilla', programada para las 20 horas cerca del Pósito Municipal. Los asistentes tendrán la oportunidad de disfrutar de rosquillas y sangría en el interior, una forma de celebrar la tradición mientras se comparte con amigos y familiares.
El concejal de Festejos, Nacho Aceña Alcázar, ha enfatizado la importancia de este evento en la agenda cultural de Colmenar Viejo, destacando que atrae tanto a vecinos como a visitantes que desean unirse a la festividad. “Esperamos una gran afluencia de personas que acompañen a los vaquilleros en este día tan señalado”, expresó.
Aunque no existen documentos que lo certifiquen, se presume que la celebración de La Vaquilla tiene sus raíces en la historia de Colmenar Viejo, remontándose a mediados del siglo XIII, lo que la convierte en una tradición con siglos de vigencia.
Las familias de los vaquilleros, que participan activamente en la preparación, se dedican a vestir La Vaquilla, un armazón de madera decorado con costillas y adornos como mantones de Manila, pañuelos de seda y flores, creando un espectáculo visual cautivador. En la parte delantera, la vaquilla lleva cuernos que añaden un toque distintivo a su figura.
Cada vaquilla, acompañada de un mayoral, vaquilleros y taleguero, recorre diversas calles antes de arribar a la Plaza del Pueblo. Allí, cada grupo presenta su vaquilla a través de un baile único que simula las embestidas, cautivando a todos los presentes. Tras la exhibición, cada vaquilla regresa a su sitio de partida, donde se representa su muerte con disparos al aire y una celebración de sangría, concluyendo así esta fiesta cargada de simbolismo y tradición.
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