El Ayuntamiento asegura que el protocolo del Retiro es efectivo, con solo un 1% de cierres, y rechaza su zonificación.
El Ayuntamiento de Madrid está considerando la posibilidad de individualizar el protocolo de seguridad para distintos parques, a la vez que se compromete a hacer accesibles las 652 actas levantadas el año pasado debido a incidencias de caída de ramas.
En una reciente rueda de prensa en el Palacio de Cibeles, Borja Carabante, delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, defendió la efectividad del protocolo actual en el emblemático parque de El Retiro. Afirmó que el parque permanece cerrado solo el 1% del tiempo, un periodo durante el cual, curiosamente, se producen el 80% de las caídas de ramas.
Carabante explicó que, aunque están abiertos a revisar y ajustar el protocolo, esto no significa que se acepten las propuestas de zonificación. De acuerdo con los datos presentados por el municipio, durante el tiempo en que El Retiro alberga restricciones, se prioriza la seguridad y se minimiza el riesgo para los visitantes.
El delegado reiteró que, según el estudio de sus zonas, no existe un área completamente segura dentro del parque. Esto plantea desafíos para establecer caminos seguros, ya que el historial de incidentes muestra que cualquier parte del parque puede ser vulnerable a la caída de árboles y ramas, un argumento que ha sido relevante en los debates con la oposición.
A pesar de los retos, Carabante afirmó que el objetivo es mantener El Retiro abierto el mayor tiempo posible, al mismo tiempo que se toman las medidas necesarias para proteger a los visitantes de posibles accidentes. En el análisis más reciente, se contabilizaron 66 incidentes relacionados con la caída de árboles solo en agosto del pasado año, lo que enfatiza la importancia del protocolo existente.
El delegado se comprometió a compartir los detalles de las 652 actas con la oposición, ofreciendo la oportunidad de realizar un análisis más profundo de las incidencias. Este esfuerzo de transparencia incluye un compromiso de revisar anualmente los datos para identificar tendencias de riesgo y adaptarse según sea necesario, incluso para otros parques de la ciudad.
Carabante también destacó la singularidad de El Retiro como parque histórico, donde un considerable porcentaje de sus árboles son maduros, lo que incrementa su riesgo inherente, a diferencia de otros espacios verdes como el parque Juan Carlos I. Esta particularidad es un elemento a considerar en cualquier plan de actualización del protocolo de seguridad.
Además, el delegado recordó el proceso de actualización del protocolo que se implementó en 2022, permitiendo modificaciones hasta una hora antes de los avisos de alerta roja, lo que ha facilitado la apertura del parque en varias ocasiones sin comprometer la seguridad.
La revisión exhaustiva del estado de los árboles solo puede ser realizada por el personal especializado del parque, lo que, según Carabante, es la razón de por qué la evaluación y los cierres pueden llevar más tiempo del deseado. El equipo cuenta con un mapa de riesgos que ayuda a identificar cuáles árboles representan un mayor peligro debido a su edad.
El delegado reafirmó el compromiso del Ayuntamiento de facilitar el acceso a El Retiro tras alertas rojas, aunque resaltó que en muchas ocasiones estas situaciones se producen de noche, limitando la posibilidad de intervención inmediata.
Por último, Carabante concluyó que no es necesario convocar a reuniones periódicas de la Mesa del Árbol, enfatizando que se han proporcionado todas las actas e informes relevantes del año anterior para que los grupos de la oposición puedan dirigir sus consideraciones con base en datos claros y precisos.
El delegado se mostró optimista respecto a que, gracias a la presentación de datos claros, incluso las propuestas de la oposición habían evolucionado hacia una interpretación más comprensiva de la situación, lo que demuestra que la seguridad en los parques es una prioridad que trasciende la política.
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