El icónico letrero de Tío Pepe se apaga tras una larga travesía de indulto y mudanzas.
En Madrid, la emblemática señal del Tío Pepe, que ha estado iluminando la animada Puerta del Sol desde 1935, se apagará este sábado durante una hora como parte de La Hora del Planeta, una iniciativa promovida por WWF para concienciar sobre la protección del medio ambiente. Este gesto contrasta con los tres años que pasó guardado en un almacén a raíz de complicaciones de ubicación y normativas que amenazaron su existencia.
Aunque pueda parecer sorprendente que una botella de Jerez, vestida con chaquetilla, un sombrero cordobés y sosteniendo una guitarra haya llegado a convertirse en un ícono madrileño, su popularidad y significado para los habitantes de la ciudad, tanto nativos como adoptados, es indiscutible. De hecho, el propio Ayuntamiento la ha catalogado como un "rótulo publicitario histórico", reconociendo su relevancia cultural.
El cartel, creado por el diseñador Luis Pérez Solero para la compañía de licores González Byass, fue instalado inicialmente para celebrar el centenario de la bodega y ha estado vigilante de la Puerta del Sol desde entonces, inyectando un sentido de identidad a esta animada plaza.
En 2009, el Tío Pepe enfrentó una amenaza, puesto que una nueva ordenanza sobre publicidad exterior, promulgada durante la alcaldía de Alberto Ruiz-Gallardón, prohibía este tipo de carteles en las azoteas de la capital. Sin embargo, el Tío Pepe y el famoso cartel de Schweppes lograron sobrevivir a esta normativa y continuaron deslumbrando a los transeúntes.
Su primer emplazamiento fue en la azotea del Hotel París, donde resplandeció durante 76 años, desde su instalación en 1935 hasta abril de 2011. Tras el cierre del hotel en 2006, el rótulo permaneció abandonado hasta que el edificio fue demolido en 2011.
La necesidad de realizar obras en el edificio del número 1 de la plaza obligó a mover el cartel con la promesa de que regresaría en unos meses. Sin embargo, pasaron tres largos años sin que el Tío Pepe iluminara las calles en la noche de fin de año ni sirviera como testigo de los acontecimientos históricos que se desarrollaban en la plaza, incluido el movimiento del 15M. Finalmente, en abril de 2014, retornó a la vida madrileña, ocupando una nueva ubicación en el número 11 frente a su antiguo hogar, gracias a una fuerte movilización popular que exigía su regreso.
Este nuevo emplazamiento se materializó después de que la empresa González Byass llegara a un acuerdo con los nuevos propietarios del edificio original, donde ahora se encuentra una tienda de Apple, y que no estaban interesados en mantener la publicidad en su azotea.