Madrid, un refugio de sombras: desde el restaurante de Raimunda hasta los monjes de Tirso de Molina.
En el corazón de Madrid, una ciudad vibrante y llena de historia, surgen relatos que evocan lo sobrenatural. A través de un recorrido que invita a explorar el lado oscuro de la capital, el Palacio de Linares se presenta como un eje central, donde los comensales pueden saborear delicias en el restaurante Raimunda, en honor a un famoso espectro. Esta gélida atmósfera se encuentra a un paso de la estación de Tirso de Molina, que, como antiguas leyendas cuentan, conecta con las sombras de aquellos que habitaron la ciudad en tiempos pasados. Desde allí, el viaje llega hasta la Casa de las Siete Chimeneas, hogar de una de las dependencias del Ministerio de Cultura, que también guarda sus propios secretos oscuros.
El relato de fantasmas en Madrid gira en torno a la trágica figura de la niña Raimunda, quien supuestamente sería la descendiente de los marqueses de Linares. Ahora, el Palacio de Linares opera como Casa de América, preservando la memoria de la joven que, se dice, fue víctima de un oscuro y trágico desenlace. A lo largo de los años, su historia ha galvanizado la atención de muchos, especialmente durante los años 90, cuando se rumoreaba sobre la existencia de psicofonías que documentaban el sufrimiento de la infante.
La Casa de las Siete Chimeneas, ubicada a pocos pasos de la Casa de América, es un testigo mudo de intrigas palaciegas que datan incluso antes del siglo XVI. Se dice que el rey Felipe II hizo este edificio como regalo nupcial a Elena, una mujer que supuestamente era su amante. Sin embargo, la historia de Elena se complica con su matrimonio con un militar que falleció en las guerras de Flandes, y distintos relatos supervivientes sugieren que su vida terminó en tragedia, con su muerte envuelta en misterio y rumores escalofriantes sobre el paradero de su cuerpo.
Con el tiempo, la leyenda se fue alimentando cuando se descubrió que el padre de Elena, que servía al rey, había sido hallado ahorcado en la misma casa, y lo más inquietante, el cuerpo de la joven desapareció sin dejar rastro. Desde entonces, se han avistado a lo largo de los años relatos sobre una figura femenina vestida de blanco que merodea por el edificio, añadida a la lista de fantasmas madrileños.
Otro punto de interés es la iglesia de San Ginés, ubicada en la calle Arenal, la cual atrae a incondicionales de lo paranormal. En el siglo XIV, ladrones entraron para saqueo y se encontraron con un anciano de rodillas. En un acto de brutalidad, decidieron acabar con su vida decapitándolo, y así comenzó la leyenda de una sombra sin cabeza que, se dice, aún vaga por el templo.
El entramado de lo sobrenatural también se extiende al Metro de Madrid. La famosa ‘estación fantasma’ de Chamberí, que formó parte de la línea 1 inaugurada en 1919, cerró sus puertas en los años 60 debido a las ampliaciones necesarias que no pudieron hacerse en ese espacio. Sin embargo, en el año 2008, la estación se reabrió como un museo, convirtiéndose en un emblemático homenaje a la historia del transporte madrileño.
Si bien la estación de Chamberí ha regresado como un espacio de memoria, los auténticos ecos de lo paranormal se susurran en la estación de Tirso de Molina, donde se cuenta que, en la excavación de su construcción, se encontraron los restos de lo que una vez fueron monjes del convento cercano de la Merced. A pesar de que su historia fue enterrada en los andenes, hay quienes aseguran que los espíritus de estos religiosos a veces aún se pueden vislumbrar, dando un toque inquietante a este recorrido subterráneo.
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