En una impactante audiencia programada para este martes en Madrid, se presentará el caso de un hombre acusado de intentar quitarle la vida a su esposa en un acto de violencia extrema que tuvo lugar en su hogar familiar. Este incidente, que se produjo frente al padre de la víctima, pone de relieve los graves problemas de violencia de género existentes en nuestra sociedad.
Los hechos, ocurridos el 8 de septiembre de 2024, han sido calificados como un intento de homicidio, con la inclusión de agravantes que resaltan el parentesco y la violencia de género. La fiscalía ha solicitado una pena de nueve años de prisión para el agresor, marcando un fuerte mensaje sobre la intolerancia hacia estos delitos.
La pareja, que llevaba 23 años casada y tenía dos hijos juntos, se encontraba en una situación de convivencia insoportable. La mujer había manifestado su deseo de separarse y había pedido al acusado que se marchara del hogar, una decisión que él no estaba dispuesto a aceptar, lo que desencadenó la violenta confrontación.
Durante la mañana del ataque, alrededor de las 8:30 horas, estalló una discusión tumultuosa en su dormitorio. En medio de este altercado, el acusado agredió a su esposa, mordiéndola en el rostro y causándole lesiones graves. La mujer, en un intento desesperado por escapar, fue empujada al suelo, donde el ataque continuó al ser golpeada repetidamente en la cabeza contra el suelo.
Los gritos de la mujer alertaron a su padre, quien corrió a la habitación en un intento de socorrerla. En un giro aterrador, el agresor abandonó la escena momentáneamente para buscar un cuchillo de grandes dimensiones en la cocina. Con la intención de acabar con la vida de su esposa, declaró en voz alta: "La voy a terminar, la voy a matar".
A pesar de sus intentos por asestarle una puñalada mortal en el cuello, el padre de la víctima logró desviar el ataque, aunque la mujer resultó herida en el área supraclavicular. Aun así, el agresor continuó con su ataque, hiriéndola también en el brazo, hasta que, finalmente, el padre logró quitarle el cuchillo tras un violento forcejeo.
La mujer sufrió lesiones múltiples en el rostro, el cuello y el brazo, que requirieron intervención quirúrgica para suturar. Después de un largo proceso de recuperación, que duró diez días, enfrenta ahora secuelas físicas que dejarán cicatrices permanentes, recordatorios visibles de la violencia que experimentó.
El arma utilizada en el ataque fue recuperada por la Policía Nacional, con evidencias evidentes de su brutalidad, al haber quedado doblada tras impactar contra el hueso de la clavícula de la víctima.
Desde su arresto el 9 de septiembre de 2024, el acusado se encuentra bajo custodia en prisión preventiva, siguiendo las directrices del Juzgado de Violencia sobre la Mujer n.º 6 de Madrid. Además, se le ha impuesto una orden de protección que le prohíbe acercarse o comunicarse con la víctima dentro de un radio de 500 metros.
La Fiscalía va más allá y ha solicitado una orden de alejamiento de 1.000 metros por un periodo de 19 años, prohibiendo cualquier tipo de comunicación durante el mismo tiempo, además de proponer también cinco años de libertad vigilada y la pérdida de la patria potestad sobre su hijo menor. Estos pasos son esenciales para garantizar la seguridad de la víctima y resaltar la gravedad de la situación.
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