En Madrid, se ha anunciado la extensión de la moratoria para los vehículos empadronados en la ciudad que no cuentan con etiqueta de clasificación ambiental, gracias a los "extraordinarios datos de calidad del aire". El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, defendió la decisión en el Pleno de Cibeles, afirmando que no era necesario exigir más sacrificios a los ciudadanos, especialmente en vista de la baja cantidad de vehículos sin etiqueta que circulan en la capital.
Carabante destacó que aproximadamente 12,000 de estos vehículos están en circulación diaria, lo que, según él, demuestra un impacto mínimo en la movilidad urbana. A su juicio, la crítica planteada por el concejal de Vox, Ignacio Ansaldo, responde más a la falta de contenido político de su partido que a una postura genuina por el bienestar de los madrileños.
En respuesta a las críticas de Vox, Ansaldo recordó que su partido presentó una propuesta en el Pleno de octubre que fue rechazada. Cuestionó a los representantes del Partido Popular sobre el momento del anuncio, que llega a escasos días de concluir el año, y expresó su preocupación por el perjuicio causado a numerosos madrileños que se vieron obligados a deshacerse de sus coches en un periodo tan corto.
El concejal de Vox enfatizó que el problema no solo radica en el aspecto económico, sino también en el valor sentimental de los vehículos, algunos de los cuales constituyen recuerdos familiares irremplazables. Para Vox, esta medida es una demostración de "fanatismo climático" y una respuesta impulsiva y desconsiderada por parte de las autoridades locales.
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