24h Madrid.

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Cobo aboga por una "humanidad sin interrupciones" en la ceremonia fúnebre del Papa Francisco en Madrid.

Cobo aboga por una

En un emotivo homenaje al legado del Papa Francisco, el cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, hizo un llamado a construir “una humanidad sin interrupciones”, reforzada por el poder transformador del amor. Este mensaje se ofreció durante una misa funeral celebrada en la catedral de la Almudena, un evento que tuvo lugar después de que España sufriera un apagón que sumió a la nación en la oscuridad y el silencio.

Dirigiéndose a los asistentes, incluidos funcionarios de la comunidad madrileña, Cobo subrayó la importancia del amor en el ámbito político, tal como lo había promovido el Papa en vida: “El amor es lo que perdura y lo que realmente edifica nuestra Iglesia y la humanidad”, afirmó con convicción. Su mensaje resuena especialmente en un contexto marcado por situaciones adversas y desafíos globales.

El arzobispo inició la ceremonia recordando la dificultad de reunir a las personas en un día marcado por la falta de luz. Sin embargo, también resaltó la luz interior que ofrecen los corazones de aquellos que buscan un propósito más elevado, reflejando así un compromiso con la espiritualidad y la comunidad.

Cobo expresó su gratitud por la etapa que vivió la Iglesia bajo el pontificado de Francisco, agradeciendo la presencia de obispos, sacerdotes, seminaristas y representantes de diversas instituciones públicas. "Estamos aquí para recordar que la Iglesia tiene la misión de abrazar a nuestros vecinos", enfatizó el cardenal, resaltando un llamado a la inclusión y la solidaridad.

Durante su homilía, Cobo invitó a los presentes a reflexionar sobre su camino en un mundo que enfrenta “apagones” en diferentes esferas de la vida. Propuso que este evento sirviera como una oportunidad para considerar el lugar de Dios en nuestras vidas y hacia dónde nos encaminamos como sociedad.

El legado del Papa Francisco, según Cobo, radica en su capacidad de “despojar el Evangelio de ideologías”, brindando un enfoque fresco y auténtico a la fe cristiana. “Nos instó a mirar el mundo desde la pureza del Evangelio, sin las distorsiones que a menudo lo envuelven”, aseguró, destacando su papel como guía espiritual en tiempos de incertidumbre.

El cardenal recordó que muchos mantendrán en sus corazones la memoria del Papa por su cercanía con los más desfavorecidos y su fuerte defensa de la paz. "Francisco fue más que un líder religioso; fue un testigo valiente en medio de un mundo agitado”, afirmó, subrayando la importancia de su voz en un contexto de crisis global.

Al reflexionar sobre la vida del Papa, Cobo evocó su espíritu humilde y accesible, que no necesitaba de discursos grandilocuentes para comunicar lo esencial. “Francisco nos enseñó que la Iglesia debe estar abierta a todos, no cerrada como una fortaleza”, añadió, llamando a la acción a los presentes para que salgan de sus zonas de confort y lleguen a quienes más lo necesitan.

Adicionalmente, destacó cómo el Papa cargó su cruz en nombre de los marginados hasta el final de su vida, enfatizando su compromiso inquebrantable con los que sufren. “Sus gestos de amor y solidaridad nos señalaron el camino hacia un Dios lleno de misericordia”, acotó, recordando momentos clave de su papado.

Cobo también recalcó que, desde el comienzo de su ministerio, Francisco insistió en que la Iglesia debía ser un refugio para los que buscan consuelo y sentido en sus vidas, acogiendo la fragilidad humana en lugar de juzgarla. “Bajo su liderazgo, se nos recordó que la verdadera vida cristiana se vive de manera auténtica y comprometida”, concluyó.

El funeral, que reunió a una multitud de fieles en la Catedral de la Almudena, comenzó a las 19:00 horas y se prolongó hasta las 20:15, siendo un testimonio de la profunda conexión que muchos sienten con el legado del Papa Francisco y su llamado a un mundo más justo y lleno de amor.