El teleférico de Madrid se encuentra en medio de una transformación emocionante, pues este martes se ha dado inicio a la fase de desmontaje del cableado original, tal como anuncia el Ayuntamiento de la capital. Esta renovación integral busca actualizar y mejorar un icono de la ciudad que, desde hace más de cinco décadas, conecta Pintor Rosales y Casa de Campo a través de un sistema aéreo único.
La Empresa Municipal de Transporte (EMT) de Madrid lidera este proyecto, que incluye la desmantelación del antiguo cableado como primer paso hacia la modernización de las estaciones que sirven a la atracción. Esta acción permitirá avanzar en la demolición de ciertas partes de las edificaciones que albergan las dos estaciones del teleférico.
El cableado que se retira ha sido el soporte fundamental para esta atracción desde su inauguración en 1969. La nueva estructura estará equipada con la tecnología más avanzada, priorizando la sostenibilidad y la accesibilidad, gracias a una inversión de más de 26 millones de euros.
Con la retirada del viejo cableado, se procederá a crear nuevas bases para las torres y se instalarán equipos electromecánicos, que incluyen motores eléctricos y poleas, en ambas estaciones. Este cambio permitirá una transición a un sistema monocable, donde 47 cabinas panorámicas transportarán a grupos de hasta diez personas.
En los últimos meses, se han realizado licitaciones para las obras y se han dado los pasos necesarios para la producción de las nuevas cabinas en una fábrica de Doppelmayr en Suiza. Las estaciones también recibirán un rediseño arquitectónico que les permitirá integrarse mejor en su entorno y ofrecer accesos más cómodos para todos los usuarios.
Además, para satisfacer las nuevas demandas energéticas del sistema, se implementará una acometida eléctrica que se ajuste a sus necesidades. Desde su apertura, el teleférico se ha convertido en un atractivo turístico esencial, vinculando el núcleo urbano con la Casa de Campo a lo largo de 2,5 kilómetros impresionantes.
El Ayuntamiento ha reconocido que el histórico teleférico necesitaba una actualización significativa para garantizar su eficiencia y seguridad. La nueva infraestructura se proyecta como un ejemplo de tecnología de vanguardia, sostenibilidad y accesibilidad.
En cuanto a la innovación tecnológica, el nuevo teleférico contará con sensores inteligentes en las cabinas y pilonas, incorporará inteligencia artificial para la gestión de flujos y alertas, y usarán protocolos avanzados de ciberseguridad. También habrá una integración digital a través de pantallas interactivas y aplicaciones móviles que brindarán información en tiempo real sobre el servicio.
Desde el punto de vista ambiental, este proyecto promete una notable reducción de emisiones y una gestión más eficiente del consumo energético. Las iniciativas de eficiencia energética contribuyen a una disminución de la huella de carbono, asegurando que el nuevo teleférico se integre completamente en el entorno natural de la Casa de Campo.
Con este cambio, se espera promover la imagen de Madrid como un destino turístico que resalta la fusión entre la urbe y la naturaleza. Además, se mejorará la accesibilidad en las estaciones, utilizando colores y pavimentos distintivos para orientar a los visitantes.
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