En un reciente informe del Instituto Regional de Seguridad y Salud en el Trabajo (IRSST), se ha revelado una alarmante cifra de cinco fatalidades laborales en noviembre, de las cuales cuatro accidentes ocurrieron durante la jornada de trabajo. Dos de estas tragedias, sin embargo, se remontan a incidentes previos.
Una de las víctimas muertas fue un trabajador que experimentó un golpe de calor durante labores de hormigonado y asfaltado en agosto. Otro caso trágico involucra a un obrero que perdió la vida tras ser atropellado por una retrocargadora en el verano de 2022, según reporta el sindicato Comisiones Obreras (CC.OO).
CC.OO ha denunciado que estas cifras son reflejo de un problema más profundo: "La siniestralidad laboral es indicativa de fallos estructurales en la gestión de la prevención, una precariedad en las condiciones laborales y la falta de supervisión adecuada sobre la normativa de seguridad", ha declarado el sindicato.
En un tono similar, la Unión General de Trabajadores (UGT) ha subrayado que durante noviembre se registraron más de 7.800 accidentes laborales, con más de 6.250 de ellos sucediendo en horario de trabajo y el resto durante los desplazamientos. Este último grupo ha experimentado un aumento del 20% en comparación con el mismo mes del año anterior.
Frente a esta preocupante situación, tanto CC.OO como UGT han exigido un incremento inmediato de los recursos destinados a la Inspección de Trabajo, así como fortalecer al IRSST y establecer planes específicos de prevención en sectores críticos como la construcción y los servicios, donde la incidencia de accidentes mortales es notablemente alta.
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