Almeida critica al Gobierno por demoras en la demolición de Campamento tras la aprobación municipal.
En Madrid, el 12 de enero se vivió un nuevo choque entre el alcalde José Luis Martínez-Almeida y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a raíz de la visita de este último al desarrollo de Campamento. Almeida no dudó en criticar la ausencia de los representantes municipales en el evento, al considerarlo un acto de "descortesía" y una táctica electoral del líder socialista.
El primer edil expresó su preocupación por la situación de la vivienda en la capital, señalando que se han tardado seis meses en iniciar las demoliciones, desde que el Ayuntamiento otorgó la autorización. "Si realmente están tan comprometidos con la vivienda, es sorprendente que hayan tardado tanto en actuar", argumentó Almeida, dirigiéndose a Sánchez desde la Casa de la Villa.
Asimismo, el alcalde demandó que el presidente explique cómo estas acciones dependen, en gran medida, del Ayuntamiento de Madrid, que es la entidad responsable de las autorizaciones necesarias. Almeida subrayó que sin el trabajo del Consistorio, no se habría podido avanzar con el proyecto de Campamento y que es esencial reconocer este hecho.
La falta de invitación a los representantes municipales fue criticada por Almeida, quien se preguntó por qué se eligió invitar a asociaciones del barrio, pero no a las figuras legítimas que representan a la comunidad. La ausencia de un diálogo constructivo, según él, revela que la intención de Sánchez radica más en lo electoral que en una verdadera preocupación por la vivienda.
El alcalde también defendió la labor del Ayuntamiento, asegurando que sin su intervención, no habría habido ninguna oportunidad de avanzar en el área. "Es claro que el Ayuntamiento es el motor de estas iniciativas; sin nosotros, no habría ningún avance en la creación de viviendas", reiteró con firmeza.
Por otro lado, Almeida se mostró consciente de que el presidente podría acusarlo de ser "descortés" o de intentar generar un enfrentamiento. Sin embargo, enfatizó que la crisis de vivienda en Madrid es un tema serio que no se puede tratar con ligereza, como, a su juicio, lo hace Sánchez.
En relación con los plazos, Almeida recordó que el Ayuntamiento otorgó la autorización para demoler el 11 de julio, y cuestionó la razón de la demora. "¿Por qué se ha tardado tanto? ¿Era necesaria una intervención en la agenda del presidente para poder comenzar?", planteó, dejando claro que este retraso tiene un impacto real en los ciudadanos que están esperando respuestas sobre sus necesidades habitacionales.
Finalmente, subrayó que la verdadera cuestión que debe abordarse es por qué ha pasado tanto tiempo sin avanzar en el proceso, más allá de las acusaciones de descortesía. "Lo verdaderamente importante es dar explicaciones a los vecinos de Madrid sobre esta pérdida de tiempo en un asunto tan crucial", concluyó Almeida.
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