MADRID, 29 de enero. En un emotivo tributo a las víctimas del trágico accidente ferroviario en Adamuz, Córdoba, que dejó un saldo devastador de 45 vidas perdidas, el cardenal arzoobispo de Madrid, José Cobo, hizo un llamado inspirador durante la misa funeral celebrada en la Catedral de Santa María la Real de La Almudena. El mensaje central del cardenal fue que el sufrimiento puede transformarse en una fuerza para la paz y la convivencia social, instando a los presentes a no encerrarse en "búnkeres ideológicos o personales".
Frente a una multitud compuesta por más de 1.500 personas que se reunieron para rendir homenaje a los afectados, Cobo enfatizó que la fragilidad compartida requiere un sentido de responsabilidad colectiva, instando a la comunidad a cuidar de sus miembros en vez de dividirse. “Hoy, el silencio de la Iglesia se une al luto de un pueblo que sufre”, manifestó, evidenciando la profunda tristeza que rodea a esta tragedia.
El cardenal expresó su pesar por cada vida que se apagó en el siniestro, subrayando que cada una deja un vacío significativo. Sin embargo, fue claro en señalar que la misión de la Iglesia no es ofrecer respuestas simplistas ante el dolor, sino convertirse en una presencia solidaria que acompaña y sostiene en los momentos de sufrimiento. “No se trata de entenderlo todo, sino de estar presentes y abrazar, incluso desde la distancia”, añadió Cobo.
Con su mensaje de consuelo, Cobo mostró su cercanía a las familias afectadas, enfatizando que su dolor no es un camino solitario: “A quienes hoy lloran, les decimos con sinceridad: no estáis solos”. Añadió que ante tales calamidades surge una pregunta existencial: “¿Dónde está Dios en estos momentos de sufrimiento?”. Desde su perspectiva, Dios no es el origen del dolor, sino el que comparte el sufrimiento, acompañando a las víctimas en su pérdida.
En su reflexión, el cardenal subrayó la fragilidad de la vida humana. Consciente de que no se puede prever el futuro, insistió en que la muerte no es el final absoluto; la esperanza de una nueva vida prevalece. “La esperanza no elimina el dolor, pero se niega a aceptar que el amor y la vida se acaben en una tumba”, afirmó, recordando que la resurrección es el pilar de su fe.
Cobo también reconoció y celebró los numerosos actos de solidaridad que han florecido en estos días difíciles, incluso entre aquellos que no practican la fe. Este espíritu de comunidad fue destacado por el párroco de Adamuz, quien observó que estos gestos son la esencia del verdadero cristianismo.
En su llamado a la acción, el cardenal instó a todos a cuidar de la vida, especialmente de los más vulnerables, y de fortalecer los lazos comunitarios. Propuso que el amor y la solidaridad se conviertan en motores de transformación ante la adversidad, alentando a todos a trabajar por el bien común, convirtiendo el dolor en una herramienta de paz y unidad.
La misa fue concelebrada por los obispos de Getafe y Alcalá, así como otros obispos auxiliares, mostrando un frente unido en este momento de duelo. También estuvieron presentes varias autoridades, incluyendo a la presidenta de la Comunidad de Madrid y al alcalde de la ciudad, entre otros representantes.
En un gesto significativo, la presidenta regional había propuesto previamente esta misa al Arzobispado, evidenciando la unión de esfuerzos entre la comunidad política y la Iglesia para rendir homenaje a las víctimas. La misa en La Almudena siguió a otro servicio con la presencia de la familia real y altos funcionarios del Gobierno, marcando una jornada de conmemoración y reflexión ante una pérdida que sigue resonando en la sociedad.
Categoría:
Newsletter
Entérate de las últimas noticias cómodamente desde tu mail.