MADRID, 31 de diciembre. La capital española se prepara para dar un paso audaz hacia un futuro de movilidad innovadora, al más puro estilo de las visiones futuristas de Ridley Scott en "Blade Runner". Madrid está iniciando el proceso de regular la instalación de vertipuertos, esas infraestructuras capaces de gestionar el despegue y aterrizaje vertical de drones, y a su vez, la movilidad aérea que promete transformar la vida urbana.
En el cierre de este año 2025, el alcalde José Luis Martínez-Almeida presentó el pionero Libro Blanco de la Movilidad Aérea Urbana, un documento que posiciona a Madrid como la primera ciudad europea en abordar este desafío. Este plan se desarrollará en tres fases, con el objetivo de establecer una normativa clara, construir los primeros vertipuertos y facilitar la integración de aeronaves verticales en los destinos urbanos.
La meta es tener una normativa vigente antes de que finalice 2028. Almeida señala que, en un horizonte de diez años, es posible que los madrileños cuenten con un sistema de transporte personal mediante drones no tripulados. Este compromiso del gobierno municipal busca sentar las bases para la movilidad aérea de personas y mercancías, que se espera sea una realidad palpable en la ciudad en la próxima década.
Las ventajas de esta nueva forma de movilidad son considerables, incluyendo la rápida entrega de medicamentos entre centros de salud, la optimización en la gestión de emergencias y una mejor logística en la distribución de productos. Entre 2026 y 2028, la prioridad será construir estructuras de gobernanza efectivas, desarrollar la normativa necesaria y coordinar esfuerzos en los niveles autonómico, nacional y europeo.
Durante esta fase inicial, se establecerán las pautas regulatorias y operativas que garantizan una movilidad aérea urbana segura y eficiente, con un enfoque que prioriza la participación ciudadana y la integración de diversas instituciones. Además, se revisarán los procedimientos que rigen el uso del espacio público por parte de los drones, considerando factores de riesgo y requisitos ambientales.
El Ayuntamiento también planea fortalecer la Unidad de Apoyo Aéreo de la Policía Municipal y crear equipos especializados en supervisar y gestionar la movilidad aérea en la capital. También se llevará un registro de las actividades económicas que surjan en torno a este sector emergente, aliándose con campañas informativas que fomenten la aceptación social de esta nueva realidad.
A medida que avanzamos hacia la etapa media, entre 2029 y 2031, se enfocará en afianzar la gestión y cooperación institucional con la expansión de la tecnología, como el desarrollo de U-space, que asegurará un acceso seguro y eficiente al espacio aéreo para drones y aeronaves autónomas. Además, se abordará el impacto ambiental y urbano de la movilidad aérea, impulsando la estandarización de criterios de seguridad y estableciendo plataformas digitales para facilitar la tramitación del sector.
El libro destaca que esta fase está dirigida a crear un ecosistema industrial robusto que posicione a Madrid como un modelo a seguir en la gestión del espacio aéreo. La infraestructura necesaria se desarrollará en colaboración con los primeros prototipos de vertipuertos y sistemas de drones.
Finalmente, a partir de 2032, la capital espera contar con un sistema robusto que permita operaciones aéreas más complejas, la integración de aeronaves tripuladas de despegue y aterrizaje vertical eléctrico, y el desarrollo de corredores aéreos, todo ello apoyado por una infraestructura estratégica sólida.
La idea es que dichos vertipuertos se integren en azoteas y en puntos estratégicos de las calles, con criterios de distancia y seguridad claramente definidos. El alcalde reafirma que "esto no es una visión lejana, es una realidad que se está construyendo".
En el contexto global, se recuerda que en China existen 1,700 empresas de drones que representan un 75% del mercado, y se estima que para 2035, el sector de la movilidad aérea urbana en Europa podría alcanzar un valor de 40,000 millones de dólares. Madrid aspira a ser un líder en este ámbito, facilitando a las empresas la oportunidad de ser pioneras en esta transformación.
Aunque aún queda por establecer un marco regulatorio claro, tanto a nivel nacional como europeo, el Ayuntamiento de Madrid se propone ser el precursor de este avance con su primera ordenanza de movilidad aérea, prevista para su aprobación a finales de 2027 o principios de 2028.
El alcalde concluye enfatizando la importancia de crear un espacio colaborativo entre los sectores público y privado, con la convicción de que lo que hoy ocupa el espacio en las calles, mañana podría estar en el cielo, liberando así el espacio público para el disfrute de todos.
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