24h Madrid.

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Ayuso sostiene que para condenar la Guerra Civil es necesario abordar primero la división entre españoles.

Ayuso sostiene que para condenar la Guerra Civil es necesario abordar primero la división entre españoles.

En un reciente debate en la Asamblea de Madrid, la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, desató un encendido discurso en el que estableció un vínculo entre la Guerra Civil española y la tensión actual entre diferentes sectores de la sociedad. Según Ayuso, para abordar la condena de este conflicto histórico, es esencial primero reconocer y rechazar lo que ella considera "la antesala": un clima que fomenta la división entre los ciudadanos.

Durante la sesión, Ayuso respondió a la portavoz de Más Madrid, Manuela Bergerot, quien había llamado la atención sobre el 50 aniversario de la muerte de Francisco Franco. En sus palabras, la presidenta advirtió que el verdadero problema radica en no debatir ideas, sino en buscar la aniquilación del otro. "No se trata de acabar con el otro", enfatizó, defendiendo la necesidad de un diálogo constructivo entre los españoles.

Bergerot, por su parte, insistió en la necesidad de condenar la dictadura franquista y sugirió que la actual presidenta podría estar más interesada en el legado del dictador que en el de la democracia. En su intervención, apuntó que la reivindicación del 20 de noviembre debería ser una oportunidad para "celebrar la democracia y la libertad", instando a Ayuso a tomar una postura clara contra el franquismo.

La presidenta respondió recordando su nacimiento en un contexto democrático en 1978 y la importancia que, según ella, tienen los recuerdos de las generaciones que vivieron en una España donde la guerra no era una opción. Afirmó que la mayoría de los españoles que vivieron esa época nunca desearon el conflicto y temen una posible regresión a esos tiempos oscuros de enfrentamiento.

Recogiendo el guante de la discusión, Bergerot continuó denunciando la falta de reconocimiento de las atrocidades cometidas durante el régimen franquista, citando ejemplos como las torturas, los trabajos forzados y los campos de concentración para personas LGTBI. Su crítica fue directa: exigió a Ayuso que, de verdad, se comprometiera con la libertad y los derechos humanos, en lugar de trivializar la historia.

La portavoz también cuestionó la tendencia de Ayuso a calificar al Gobierno actual como dictatorial, sugiriendo que su invectiva es un reflejo de una nostalgia por el régimen de Franco, argumentando que esto se basa en un desdén hacia los derechos adquiridos en la democracia actual. Esta confrontación entre las posturas ideológicas resalta la tensión que persiste en la política española contemporánea, donde el recuerdo de la Guerra Civil y su legado continúan dividiendo a la sociedad.