Setas en la Sierra: 12 municipios con rutas micológicas este otoño
Rutas y jornadas micológicas en la Sierra de Madrid este otoño. Aprende a identificar setas sin riesgo y cómo recogerlas respetando el monte.
Este otoño, la Sierra de Madrid se llena de setas y de gente con cesta al hombro. Y ojo, porque no todo es recoger: también hay que saber qué se lleva a casa.
Níscalos, boletus, setas de cardo y senderuelas crecen entre robledales, encinares y pinares de la Sierra Norte. Son parte de la riqueza natural de estos paisajes y tienen un papel clave: ayudan a descomponer la materia orgánica y a que los nutrientes vuelvan al suelo.
Si nunca has salido con una cesta, la Central de Reservas de la Sierra de Guadarrama organiza jornadas que mezclan senderismo, expertos y talleres de identificación. La oferta cubre municipios como Cercedilla, Guadarrama, Navacerrada, Rascafría, Becerril de la Sierra, Guadalix de la Sierra, Miraflores de la Sierra, Collado Mediano, Bustarviejo, Moralzarzal, Los Molinos y Hoyo de Manzanares. Y no se queda en distinguir setas: en Cercedilla se habla de hábitat, alimentación y ciclo de vida de los hongos.
Aquí viene lo que más importa. La Comunidad de Madrid avisa de que hay especies tóxicas, e incluso mortales, que se parecen mucho a otras comestibles. Una foto en una guía o en una app no basta para asegurar lo que tienes en la mano. Si tienes dudas, no la comas: consulta a un experto o a una sociedad micológica.
¿Qué significa esto para ti? Si vas por tu cuenta, el riesgo no es teórico. Una confusión en la cesta puede acabar en urgencias. Por eso, antes de salir, conviene informarse de si la zona permite la recogida y qué restricciones hay. Y si la respuesta es sí, recoge solo lo que vayas a comer, deja los ejemplares jóvenes o estropeados, usa cestas de mimbre o tela en lugar de bolsas de plástico, no remuevas el suelo y mantente en los caminos.
Las setas venenosas o desconocidas tampoco deben destruirse: también forman parte del ecosistema. Y si alguien sospecha una intoxicación, debe acudir de inmediato a urgencias y llevar restos de lo consumido para que puedan identificarlo.
Lo previsible es que la afluencia de excursionistas siga creciendo mientras dure la temporada. Lo sensato: salir con guía la primera vez, respetar las normas del parque y no fiarse de una foto. Una tarde en el monte puede ser un plan perfecto, siempre que la cesta vuelva con lo que de verdad se puede comer.