En la madrugada del 15 de julio, una alarmante situación se desarrolló en Madrid, donde la Policía Nacional llevó a cabo la detención de un hombre de 42 años tras dejar a su hijo menor solo dentro de un automóvil durante varias horas. El padre, que se había ido a disfrutar de la vida nocturna en el popular barrio de Lavapiés, dejó a su hijo de apenas 13 años encerrado en el vehículo, lo que provocó una intervención policial.
Los agentes del Grupo Operativo de Respuesta (GOR) se percataron de la preocupante escena alrededor de las 2 de la mañana. Al observar al menor dentro del coche, decidieron permanecer en el lugar para garantizar su seguridad mientras esperaban la llegada de su padre. La angustiosa espera se extendió casi dos horas, hasta que, pasadas las 3:50, el padre apareció en compañía de un amigo visiblemente afectado por el consumo de alcohol.
Tras confirmarse el estado de embriaguez del hombre y la situación de abandono, la policía procedió a su arresto bajo el cargo de abandono de menor. Para asegurar el bienestar del niño, lo entregaron a otro amigo que se encontraba en el lugar, señalando así la seriedad del incidente y la necesidad de proteger al menor involucrado.
Por otro lado, la investigación reveló que el coche en el que fue encontrado el niño estaba reportado como robado. A pesar de ello, los agentes pudieron contactar al propietario, quien indicó que ya había recuperado el vehículo, aunque no había retirado la denuncia. Este caso pone de manifiesto no solo la irresponsabilidad de los actos del padre, sino también los problemas sociales y legales que giran en torno a la protección de menores y la seguridad vial en nuestras ciudades.
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