El pasado 18 de mayo, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, expresó su descontento ante lo que considera un uso inapropiado de la televisión pública. Sus críticas surgieron tras la difusión de un mensaje solidario con Palestina justo antes de la inauguración del festival Eurovisión.
Ayuso no escatimó en palabras al afirmar que RTVE es víctima de una “politización imperdonable”. En sus redes sociales, cuestionó la falta de pronunciamiento sobre los derechos humanos de las comunidades LGTB en países musulmanes y tachó de “débil y decadente” la influencia del gobierno en el ente público. “Nos gustaría escuchar algo de quienes se manifiestan contra Israel sobre la violencia que afrontan los homosexuales en otras naciones”, escribió la dirigente.
El controversial mensaje que encendió la controversia apuntaba: “Frente a los derechos humanos, el silencio no es una opción. Paz y Justicia para Palestina”, y fue transmitido en letras blancas sobre un fondo negro justo antes de que comenzara la final del festival de la canción. Además, el mismo texto se presentó en inglés, subrayando su alcance internacional.
Esta emisión llegó en un momento delicado, ya que la organización de Eurovisión había advertido a RTVE sobre posibles sanciones si continuaban realizando declaraciones políticas que pudieran enturbiar la neutralidad del evento. En un comunicado, la organización mostró su preocupación por comments hechos durante la semifinal, que se referían a la situación actual en Gaza y la participación de Israel en el festival.
Durante la semifinal, los comentaristas españoles recordaron que la representante israelí, Yuval Raphael, había sobrevivido a los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 y se manifestaron en favor de la paz en Gaza, enfatizando el doloroso conteo de más de 50.000 víctimas, incluidas más de 15.000 menores, según cifras de la ONU.
Recalcaron que sus mensajes no eran un ataque a ningún país, sino un llamado a la paz, la justicia y el respeto por los derechos humanos, en línea con el espíritu integrador del festival.
Por su parte, la Unión Europea de Radiodifusión recordó a RTVE que las normativas de Eurovisión prohíben las declaraciones políticas que puedan afectar la neutralidad del certamen y afirmaron que las cifras de víctimas no deberían aparecer en un programa que se presenta como apolítico.
A pesar de las controversias, el Festival de Eurovisión 2025 logró captar la atención de casi seis millones de espectadores, alcanzando un 50,1% de cuota de pantalla, un incremento significativo en comparación con la edición anterior, según los datos proporcionados por la consultora Barlovento Comunicación, basados en las mediciones de Kantar Media.
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