En Madrid, el 7 de marzo, el Rey Felipe VI ha asistido, por segundo año consecutivo, al emotivo ritual del besapié en la Basílica de Jesús de Medinaceli. Esta ceremonia, que forma parte de una tradición de la Familia Real española desde hace más de tres siglos, sigue siendo un evento significativo en el calendario religioso del país.
Al igual que en la edición anterior, el monarca fue recibido con vítores por parte de algunos de los devotos que se encontraban en la fila para ingresar al templo. Durante su visita, el Rey se tomó un tiempo para saludar a algunos de los asistentes, acercándose a ellos en un gesto de cercanía. Dentro de la basílica, participó en el ritual que consiste en besar el pie de la figura del Cristo de Medinaceli, un momento que aprovechó para reflexionar en silencio.
Al abandonar el lugar, Felipe VI fue nuevamente ovacionado por los fieles y espectadores que se habían congregado, quienes le dedicaron aplausos y gritos de aliento. Tanto a su llegada como a su despedida, recibió los respetuosos saludos del fraile capuchino Benjamín Echevarría, quien tiene a su cargo la custodia de este emblemático espacio religioso.
Es habitual que un miembro de la Familia Real asista a esta basílica, que alberga una imagen del Cristo nazareno del siglo XVII, el primer viernes de marzo en el marco del popular besapiés. En esta ocasión, Felipe VI ha hecho su tercera aparición en el evento desde que ascendió al trono en 2014, habiendo participado en 2018 y 2024. Para este acto, el Rey optó por una camisa de un suave tono malva y una corbata a juego en morado, un gesto simbólico que rinde homenaje al color de la túnica del Cristo.
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