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Habitantes de Lavapiés denuncian el caos de Tapapiés: "Es imposible salir a la calle debido al botellón".

Habitantes de Lavapiés denuncian el caos de Tapapiés:

MADRID, 20 de octubre.

Los habitantes del barrio de Lavapiés han expresado su preocupación por la reciente edición del Festival Multicultural de Tapas y Música, conocido como 'Tapapiés', que se ha transformado en un verdadero caos debido al aumento de personas que hacen botellón y consumen alcohol en la vía pública durante la duración del evento.

Los residentes señalan que la aglomeración en los alrededores de los bares y restaurantes implicados en el festival es insostenible. El evento, que ofrece tapas y cerveza a un precio asequible de 3,50 euros, también incluye una amplia variedad de actividades como conciertos y desfiles, pero esto ha derivado en problemas significativos para la comunidad local.

Manuel Osuna, miembro de la Asociación Vecinal La Corrala, ha afirmado a Europa Press que la situación es alarmante: “Nos encontramos con gente bebiendo, orinando y vomitando cerca de nuestros hogares”, lo cual provoca una sensación de incomodidad y hace que muchos prefieran no salir a la calle.

Además, Osuna ha destacado que la gran afluencia de público genera una notable cantidad de residuos, con botellas y latas esparcidas por las calles una vez concluidas las festividades. Aunque reconoce que el servicio de limpieza municipal se ocupa de recoger la basura posteriormente, enfatiza que este representa un gasto innecesario para las arcas del Ayuntamiento.

A pesar de estas inquietudes, los vecinos no se oponen a la celebración del festival en sí, pero consideran que es impráctico llevarlo a cabo en espacios como las plazas de Arturo Barea, Nelson Mandela y Lavapiés, así como las calles Argumosa y Miguel Servet. “La calle no es un lugar para que la gente beba, esto no es un recinto ferial ni fiestas patronales”, añade con firmeza.

Esta problemática ha generado un creciente malestar entre los residentes, quienes no pueden disfrutar de un descanso adecuado, especialmente si al día siguiente tienen que ir a trabajar. Osuna critica la dinámica del “turismo de borrachera”, apuntando que este tipo de actividades no contribuyen a la creación de empleo ni dejan beneficios reales en el barrio.