Habitantes de Tres Cantos demandan medidas preventivas y apoyo financiero para evitar incendios como los del verano.
Los residentes de la Mancomunidad Soto de Viñuelas, en Tres Cantos, han levantado su voz para demandar a las autoridades públicas un mejor manejo de las emergencias tras el devastador incendio que asoló la región este verano. Este siniestro arrasó aproximadamente 2.000 hectáreas y dejó un saldo trágico de una vida perdida, lo que ha motivado a la comunidad a exigir medidas de prevención más eficaces y ayudas directas cuyos esfuerzos anteriores han sido calificados de “insuficientes y casi inexistentes”.
Fernando Maristany, presidente de la mancomunidad, lideró una rueda de prensa en la que compartió el descontento de la comunidad. Acompañado por la presidenta de la Asociación de Vecinos, Carolina Muñoz, y Laura Gómez, representante de la Asociación de Empresarios de Tres Cantos, expresó la sensación de abandono que sienten los ciudadanos, quienes se consideran “quemados y prácticamente ignorados” por las instituciones.
Maristany hizo un llamado urgente, recordando que tres años de incendios forestales en la zona justifican la necesidad de implementar planes de emergencia adecuados para evitar que tragedias como la de agosto se repitan. “Demandamos protección real y queremos que Tres Cantos forme parte de los planes preventivos contra incendios”, enfatizó durante su intervención.
Una queja recurrente que emergió en la rueda de prensa fue la falta de comunicación del Ayuntamiento durante los momentos críticos del incendio. Maristany lamentó que la ciudadanía tuvo que autoorganizarse para alertar a sus vecinos a través de redes sociales y plataformas de mensajería, mientras que el Ayuntamiento no utilizó los recursos adecuados para mantener informada a la población.
“La Guardia Civil nos evacuó de manera apresurada, y tuvimos que informarnos entre nosotros, no hubo ninguna acción por parte del gobierno local”, criticó el presidente de la mancomunidad. Muñoz agregó que uno de los problemas clave fue la ineficacia de los sistemas de alerta, que fallaron el día del incendio, obligando a la Asociación a crear un canal de WhatsApp que llegó a informar a cerca de 6.000 personas sobre la situación.
En cuanto a las ayudas pertinentes, Maristany no escatimó en críticas hacia las administraciones, señalando que los recursos ofrecidos han sido “insuficientes y prácticamente inexistentes”. Exigió un mayor compromiso por parte del gobierno hacia los afectados, enfatizando que las ayudas económicas deben ser más substanciales.
Sin embargo, los vecinos de Soto de Viñuelas reconocen una medida positiva: la rebaja del 80% en la tarifa del Canal de Isabel II para quienes sufrieron daños. Este alivio, según Maristany, llega justo a tiempo, dado que muchos residentes utilizaron grandes cantidades de agua para apagar incendios que amenazaron sus propiedades.
“Esa ayuda ha sido bien recibida, pero sigue faltando el apoyo directo y efectivo de los gobiernos”, apuntó Maristany, quien criticó también los 100.000 euros destinados por el Ayuntamiento, opinando que solo servirán para cubrir costos mínimos como la limpieza de terrenos y la replantación de áreas afectadas.
Al abordar las expectativas hacia el Ayuntamiento, Maristany destacó la importancia de recibir apoyo financiero directo y beneficios impositivos. “Exigimos una acción más inteligente y creativa; las propuestas presentadas hasta ahora han sido nuestras”, expresó con firmeza.
La Mancomunidad enfatizó que el área de Soto de Viñuelas, separada de Tres Cantos por el arroyo de Bodonal y una zona empresarial, debe recibir atención especial para evitar futuras desgracias. Laura Gómez, de la AETC, añadió que llevan años solicitando una limpieza adecuada de parcelas para prevenir incendios, insistiendo en el mantenimiento constante de la zona limítrofe entre las instalaciones empresariales y el bosque.
“Es crucial que esta franja se mantenga adecuadamente para evitar catástrofes”, subrayó Gómez, quien también propuso la creación de un canal de comunicación más efectivo entre el sector público y privado para afrontar esta problemática de manera conjunta.
Finalmente, hizo hincapié en la necesidad de fortalecer la seguridad en la M-50, sugiriendo que su cerramiento facilitaría la evacuación durante emergencias y evitaría que la zona se convirtiera en una trampa mortal. Algunos vecinos presentes respaldaron esta afirmación, describiendo cómo el área se volvió inaccesible durante el desastre, con solo dos salidas posibles.
Gómez concluyó ofreciendo la colaboración incondicional de la comunidad, pidiendo una planificación y coordinación adecuadas de cara al próximo verano para evitar que incidentes similares se repitan. La comunidad, en un cierre unitario, también agradeció a los servicios de emergencia y expresó sus condolencias a la familia de la víctima del incendio.
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