El 11 de marzo, Madrid se vistió de luto nuevamente para recordar a las víctimas de los atentados yihadistas que marcaron un antes y un después en la historia reciente de España. En la emblemática Puerta del Sol, frente a la Real Casa de Correos, la conmemoración fue interrumpida por las incesantes lluvias que acompañaron el evento desde primeras horas de la mañana.
Las figuras políticas que lideraron la ceremonia fueron la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el alcalde de la ciudad, José Luis Martínez-Almeida. Este acto de homenaje cobra especial relevancia al conmemorar 21 años desde que cerca de 200 personas perdieran la vida y más de 2.000 resultaran heridas en la serie de atentados que estremecieron al país.
Desde muy temprano, además de los líderes madrileños, se unieron a la ceremonia figuras destacadas del ámbito social, como Maite Araluce, presidenta de la Asociación Víctimas del Terrorismo, Juan Francisco Benito de la Fundación Víctimas del Terrorismo y Monserrat Soler, representante de la Asociación 11M Afectados del Terrorismo. Su presencia reflejó el compromiso del tejido social con la memoria de aquellos que sufrieron estas atrocidades.
La ceremonia también se vio marcada por la notable presencia de voces críticas, como la del delegado del Gobierno en la Comunidad, Francisco Martín, quien lamentó no haber recibido una invitación formal, aunque destacó su disposición a participar en este día trascendental. A su lado, los portavoces de varios partidos políticos, como Carlos Díaz-Pache del PP, Manuela Bergerot de Más Madrid e Isabel Pérez Moñino de Vox, así como Rita Maestre y Reyes Maroto del PSOE, enfatizaron la importancia de la unidad ante el terrorismo.
Como parte del homenaje, un sonido solemne resonó en el aire al iniciar la ceremonia; las campanas del reloj en la sede de la Presidencia regional sonaron junto a las de las iglesias cercanas. Este acto simbólico dio paso a la colocación de una corona de laurel, realizada por Ayuso y Martínez-Almeida, en una placa conmemorativa que honra no solo a las víctimas, sino también a los valientes que brindaron auxilio en aquel fatídico día.
El conmovedor acto concluyó con un emotivo minuto de silencio que resonó en todo el recinto, seguido por la interpretación del himno nacional. Este tributo no solo recordó a quienes perdieron la vida en las bombas que estallaron en cuatro trenes de Cercanías en Madrid, en estaciones como Atocha, Santa Eugenia, El Pozo y la calle Téllez, sino que también extendió su eco a otras localidades del Corredor, donde se celebrarán ceremonias adicionales en honor a las víctimas.
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