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"Un curso en Madrid empodera a jóvenes con IA: 'Es un impulsor, no un reemplazo'"

MADRID, 1 de febrero. La reciente iniciativa de la Comunidad de Madrid, que lanzó un curso centrado en la Inteligencia Artificial (IA) en octubre del año pasado, ha captado la atención de cerca de 15.000 jóvenes de diversos perfiles y profesiones en la región. Este universo de participantes está explorando una tecnología que se vuelve cada vez más habitual en nuestras vidas cotidianas, abriendo puertas a nuevas oportunidades.

Entre los jóvenes que han decidido sumergirse en esta formación se encuentra Paula, una joven científica de datos que, tras su reciente graduación, se involucra en emocionantes proyectos relacionados con la inteligencia artificial generativa. En un tono jovial, Paula compartió cómo se enteró del curso gracias a una foto que su abuelo vio en el periódico y le envió. Esta conexión intergeneracional pone de relieve el interés por la tecnología en todas las edades.

En una entrevista con Europa Press, la joven destila entusiasmo al hablar sobre la inclusividad del curso, que está diseñado para ser accesible a un amplio espectro de participantes. Paula subraya que la IA es presentada como una herramienta complementaria en el entorno profesional: “Es un acelerador, no un sustituto”, enfatiza, resaltando la importancia de ver la tecnología como un apoyo para maximizar la eficiencia en las tareas diarias.

El curso se encuentra en colaboración con empresas como Microsoft y Founderz, una entidad que ha tomado las riendas de la programación del mismo. Pau Garcia-Milà, cofundador y co-CEO de Founderz, explica que la formación fue diseñada con una visión clara: conectar con los jóvenes que, desde su día a día, ya están familiarizados con el uso de tecnología. “No tenía sentido un enfoque puramente teórico. Queríamos que los participantes pasaran rápidamente a la acción y experimentaran el gran potencial que ofrece la IA, siempre con un enfoque responsable”, argumenta.

A pesar de su experiencia profesional, Paula se inscribió en el curso con el propósito de ampliar sus horizontes y evaluar el contenido didáctico. Está interesada en cómo estos conocimientos pueden ser particularmente útiles para otros, lo que refleja su deseo de aprendizaje constante y colaboración en un campo que se redefine día a día.

Una de las características distintivas del programa es su formato práctico y adaptado, diseñado para ajustarse a las necesidades de cada participante. Paula destaca que una de las enseñanzas más importantes del curso es la personalización de la inteligencia artificial para tareas específicas, dado que “cada uno tiene un día a día completamente distinto”, lo que lo convierte en una herramienta versátil.

García-Milà enfatiza que el curso está concebido para potenciar que cualquier participante, sin importar su contexto, pueda integrar la IA en su vida cotidiana. Con poca duración, se busca que los estudiantes adquieran conocimientos útiles desde el primer día, tanto en entornos educativos como en el mercado laboral.

Asimismo, en el curso se abordan cuestiones éticas importantes vinculadas al uso de esta tecnología. Se hace hincapié en evitar el plagio, la necesidad de verificar las fuentes y reconocer que la IA no debe ser vista como un oráculo de “verdades absolutas”, sino más bien como una herramienta que optimiza procesos. “Es como tener un borrador inicial para evitar el síndrome de la página en blanco; la IA ayuda a empezar, pero todo necesita ser revisado y adaptado”, añade Paula.

Otro de los aspectos clave del curso es el módulo que enseña sobre el “compositor de software”, una técnica de ‘prompt engineering’, que permite a los estudiantes desarrollar aplicaciones, como páginas web, sin necesidad de ser programadores. Paula revela que es “una herramienta muy útil para cualquier persona, sin importar su perfil técnico”, mostrando el potencial democratizador de la tecnología.

García-Milà expande esta idea, afirmando que el curso combina teóricamente y prácticamente las lecciones para que los participantes puedan incorporar la IA en su vida diaria. A través de herramientas accesibles, como ‘Copilot’, los estudiantes pueden crear aplicaciones o proyectos sencillos sin entrar en la complejidad de la programación. Destaca también la importancia del ‘prompt engineering’ como una habilidad esencial para interactuar con modelos de IA.

La aplicabilidad de esta técnica se extiende a numerosos campos, desde la automatización de procesos hasta la creación de contenido, lo que permite a aquellos sin una fuerte base técnica implementar soluciones digitales adaptadas a sus necesidades. Esto supone una gran oportunidad para diferentes sectores que buscan innovar sin la carga de especialización excesiva.

Desde su perspectiva como alumna, Paula resalta que el éxito del programa radica en su enfoque accesible y práctico. "Es un excelente punto de partida. Te sitúa en el contexto de la inteligencia artificial y te muestra cómo puedes aprovecharla a pequeña escala," asegura. Sin embargo, sugiere que el contenido técnico podría ser ampliado para aquellos que ya cuentan con más conocimiento en el área.

Como creador del curso, García-Milà confiesa que le hubiera gustado disfrutar de una formación así cuando era adolescente. Para él, la integración de la IA en la rutina diaria representa un “cambio de paradigma enorme”, permitiendo a las personas ser más productivas y enfocarse en lo que realmente les apasiona, favoreciendo así un sentido de realización personal.

El objetivo de la Comunidad de Madrid es ambicioso: alcanzar un total de 100.000 inscritos en el curso. Sin embargo, un poco más de tres meses después del lanzamiento, se encuentran aún en torno a una sexta parte de dicha meta, lo que pone de manifiesto los retos que aún se deben enfrentar para expandir la formación y llevar el potencial de la inteligencia artificial a un número aún mayor de jóvenes en la región.